jueves, 23 de abril de 2009

De vuelta al pedal!

Neuquén 14 de Diciembre 2007

¡Al fin! Después de varios días de espera llegó la Juli. Aunque para rematar llegó con el drop-out (la patita donde va el tensor) roto.
Luego de ir de bicicleteria en bicicleteria preguntando por un fusible para Zenith Sala llegue donde Pirincho, un bicicletero de sesenta y pico de años. Muy simpático, un personaje más de mi travesía.
Siguiendo el oficio de su padre y después de haber trabajado en eléctrica automotriz montó (hace algún tiempo ya creo) su propia bicicleteria. Ahora es el punto de encuentro de ciclistas que son siempre bienvenidos para aprender, compartir y como no, cebarse unos mates. Naturalmente el también es ciclistas y comparte su pasión con sus 4 hijos.
Pirincho se dio el trabajo de esculpirme un drop-out en una barra de aluminio: parecía un niño jugando con plastilina. Y mientras hacia la pieza nunca se le fue la sonrisa de la cara. Así que ahora la Juli tiene la suerte de tener una pieza completamente hecha a mano y sobre todo con cariño.
Ahora estoy en el terminal de buses. Decidí que mejor me tomo un bus hasta Villa Pehuén, así me evito pedalear por la estepa patagónica. Con suerte esta noche la puedo pasar a orillas de algún lago.

San Martín de los Andes 16 de Diciembre 2007

Después de un mes regreso al pedal. A compartir junto con la Juli las carreteras.
El bus para Villa Pehuén no fue por la ruta que yo esperaba (bajo para luego subir a V. P.) Y con esto de que a mediados de enero tengo que estar en Santiago, la ruta me iba dando vueltas en la cabeza. De forma casi aleatoria van apareciendo opciones diversas de rutas hasta que de repente una de ellas empieza a repetirse y conforme las otras siguen girando (al azar) esta va tomando más fuerza y forma. En fin, la ruta ganadora no empezaba en V. Pehuén sino en Alumine y ¡oh sorpresa! El bus estaba detenido en Alumine, sin pensar más me baje al toque del bus.
Mi plan era tomar inmediatamente un bus para Junín de los Andes. ¡Y oh segunda sorpresa! El siguiente bus a Junín salía el Domingo (esto fue el viernes). Medio comido mierda me fui a buscar camping. Encontré un lindo lugar al borde del río. Muy tranquilo pero desgraciadamente no lo supe aprovechar, andaba medio cascarrabias por lo del bus.
Al día siguiente me lance a mi reencuentro con la Juli. A diferencia de lo que me dijeron los panas ciclistas en el taller de Pirincho, el camino fue muy lindo: los últimos Km. medios “pelados” como me dijeron pero hermosos igual. Aunque mis ojos ya no estaban mucho para paisajes ese rato:
Los primeros kilómetros iba bordeando un río. Todo muy bien, más bien de bajada (claro, iba río abajo). Al dejar el río el camino se iba metiendo para la montaña y empezaron los problemas. De repente sentí que me fundí. Sentía las piernas débiles y me costaba un montón pedalear. Fue súper raro porque fue de un momento a otro. No era hambre porque venía de pegarme una rica polenta con garbanzos. No era hambre pero igual me embutí 4 tomates que tenia en la alforjas al hilo. Empecé a sentir el calor de la tarde y como siempre en estos casos ni las más minima sombra. Me di cuenta que, imprudente yo, no habia cargado agua antes de alejarme del río y ya solo me quedaba media caramañola.
Los tomates me dieron fuerzas para seguir pero a los pocos kilómetros vi que la cuesta era de esas infinitas y me dije: “bueno, le doy suavecito hasta que pase una camioneta que me lleve a Junín”. La camioneta no apareció jamás pero tuve la gran suerte de toparme con gente buena. Primero fueron unos jóvenes en un golf que que cara habré tenido que pararon a darme agua. Luego una pareja en un Fiat hasta comida me ofrecieron pero por vergüenza solo acepte el agua (luego me arrepentí). Así con el agua de la gente linda seguí “suavecito” hasta Junín de los Andes”. A cierto en el camino me tuve que improvisar una “energy bar” con dulce de leche y avena: plin, plin una y una y que se mezclen en la boca.
Hoy en el camping de Junín me encontré con una ciclista alemana que me dio ciertos consejos de ruta para Chile. Quien sabe, ella puede ser una más que modifique la ruta de mi viaje. Como el ciclista de Jujuy o los panas de la bicicleteria en Neuquén.
¡Que bien que es estar de vuelta a la ruta! Sobre todo con días como hoy, en donde todo sale bien. Días en que uno no se siente invencible pero si imperturbable.


un abrazo para todo los lectores!
el Joaquin

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